San Xoán de Río protege el corazón de sus ciudadanos con B+Safe

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Galicia | 03 Enero 2017 | 4206 votos - Registrese para votar | Correo electrónico | Imprimir
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ATT00306El concello orensano, con unos 800 habitantes y situado en una zona de difícil acceso, logra reducir al máximo el tiempo de actuación en caso de parada cardíaca con la disponibilidad de un desfibrilador en el centro médico.
Orense,  3 de enero de 2017.-  El Concello de San Xoan de Río ha apostado por la cardioprotección de calidad al instalar en el centro médico un desfibrilador Philips. La iniciativa, llevada a cabo conjuntamente con la empresa B+Safe Almas Industries, se ha completado con la formación en RCP/SVB (Resucitación Cardiopulmonar/Soporte Vital Básico) y uso del DESA  (desfibrilador semiautomático) de varias personas del municipio.
“Nuestro objetivo es poder actuar de manera adecuada y en el menor tiempo posible en el caso de que se produzca un paro cardíaco en cualquier punto del Concello, que cuenta con menos de 800 habitantes, ya que se trata de equipos móviles que se pueden trasladar con facilidad y su disponibilidad puede suponer la diferencia entre salvar o no una vida en estos casos “, explica el alcalde de la localidad,  Luis Castro.

“Para que las posibilidades de supervivencia en estas situaciones sean óptimas se debe realizar de forma inmediata el masaje cardíaco hasta que se restablezca el ritmo cardíaco normal mediante la descarga eléctrica suministrada por un desfibrilador. El tiempo máximo para aplicar la desfibrilación a una persona que ha sufrido un paro cardíaco es de un máximo de cinco minutos”, explica Nuño Azcona,  director general de B+Safe.

El  proyecto convierte a San Xoán de Río en un ejemplo a seguir por otros municipios de la zona, un área montañosa situada en la Comarca de Terras de Trives, entre la Sierra de Castrelo y el Monte Cerengo, a una altitud de 1.286 metros sobre el nivel del mar. La iniciativa ha sido muy bien acogida por sus vecinos.

“Es de especial importancia que las localidades pequeñas, con pocos habitantes y alejadas de grandes núcleos de población con infraestructuras médicas de referencia dispongan de esta tecnología salvavidas. También es muy importante contar con personal que pueda responder con garantías en caso de presenciar una parada cardíaca repentina hasta las llegada de los servicios médicos de emergencia” añade Azcona.

“En nuestro país, las administraciones locales, las más próximas a los ciudadanos, muestran un interés creciente por incorporar la cardioprotección a los espacios urbanos. Pese a ello, aún estamos lejos de otros países europeos como Francia, que cuenta con ocho veces más de desfibriladores que España”, asegura  Azcona.

Hay que tener en cuenta que, según las estadísticas, en España fallecen en torno a 100 personas al día por parada cardiaca. Esta cifra se podría reducir en la mayoría de los casos por medio del masaje cardíaco y el uso del desfibrilador, que aumenta hasta el 90% las posibilidades de sobrevivir a una patología cardíaca grave si se atiende al afectado en los cinco primeros minutos.

ANEXO

Espacios cardioprotegidos conectados

La cardioprotección es una tendencia emergente orientada a la protección del corazón en caso de episodios cardíacos. El gran número de muertes por paro cardíaco en la población, ha animado a gobiernos, empresas, entidades y asociaciones a concienciar a la población y tomar medidas que permitan revertir la situación gracias a la creación de zonas o espacios cardioprotegidos. Estas zonas cuentan con, según la superficie y la afluencia de público, al menos uno o varios desfibriladores, con un adecuado servicio de mantenimiento y con personas adecuadamente formadas para poder garantizar una rápida actuación en caso de paro cardíaco repentino (para conseguir que vuelva a latir el corazón de la persona afectada), hasta la llegada de los servicios médicos de emergencia.

De este modo, es importante que en las Comunidades Autónomas informen a las autoridades competentes de un registro para conseguir llevar un mapa o listado de los puntos de cardioprotección en cada una de esas zonas.

Para que las posibilidades de supervivencia ante un paro cardíaco repentino sean óptimas, se debe realizar de forma inmediata una resucitación cardiopulmonar (RCP) que permita mantener el flujo necesario de sangre oxigenada al cerebro  hasta que se restablezca el ritmo cardíaco normal mediante la descarga eléctrica suministrada por un desfibrilador.  El tiempo máximo para aplicar la desfibrilación a una persona que ha sufrido un paro cardiaco repentino es en los primeros 5 minutos.